El Pensamiento de Buenaventura Luna

Eusebio de Jesús Dojorti, popularmente conocido como Buenaventura Luna, fue un destacado folklorista sanjuanino nacido en 1906 en Huaco y fallecido en 1955 en la ciudad de Buenos Aires. Pese a que éste es su perfil más conocido, su trayectoria pública tuvo muchas otras facetas: fue militante político, periodista, escritor costumbrista; creador, director y productor artístico de grupos de música nativa; libretista y animador de sus propios programas radiales; poeta, músico, letrista y recitador. En cada una de estas áreas puede rastrearse una rabiosa piedad política por el semejante, por el hombre y la mujer humildes del país argentino, por la Justicia Social. Este blog intentará dar cuenta de la originalidad y la riqueza que Dojorti/Luna desarrolló en su infatigable laborar en el ámbito de la Cultura Popular: una reflexión que puede enmarcarse dentro del Pensamiento Nacional pero también, y a la vez, un pensamiento propio. Un Pensamiento Dojortiano.

martes, 29 de septiembre de 2026

Apuntes para una Declaratoria


La historia de la presencia de la música de las provincias en la entonces Capital Federal puede rastrearse a partir de los nombres de importantes figuras. Entre los primeros en largarse a probar suerte en la tierra del tango, estuvo el sanjuanino Saúl Salinas, quien en la década de 1910 llegó a integrar un cuarteto con el mismísimo Carlos Gardel, cuando en el repertorio del Zorzal tenía primacía la canción criolla.

Durante la década de 1920, arribarían a Buenos Aires el santiagueño Andrés Chazarreta (pionero en la idea de presentar un espectáculo integral que fue apoyado por Ricardo Rojas y valorado por Homero Manzi), el riojano Eusebio Zárate, los hermanos catamarqueños Carlos y Manuel Acosta Villafañe, el santiagueño Manuel Gómez Carrillo, o el dúo Ruiz-Acuña (el primero tucumano, el segundo bonaerense), entre otros.

Una década más tarde, el panorama se modifica debido a la llegada masiva de inmigrantes internos que toman la metrópoli y que acuden a las peñas donde se escuchan las músicas de sus tierras, esa música que conquista el centro de la ciudad merced al arribo de artistas como Martha de los Ríos, Abel Fleury, Atahualpa Yupanqui, Tránsito Cocomarola, Los Hermanos Ábalos y, entre varios más, el dúo Martínez-Ledesma.

En 1937 lo hace Buenaventura Luna con su Tropilla de Huachi-Pampa. Desde fines del ´34, inicios del ´35, Eusebio Dojorti llevó adelante un proceso de selección de sus integrantes, a los cuales, además, fue formando y entrenando para que alcanzaran un sonido de excelencia. Esta Tropilla primigenia sería la que animaría sus primeras audiciones radiales en San Juan. Sobre su arribo a Buenos Aires, diría Luna:

“La Tropilla de Huachi-Pampa no ha venido a Buenos Aires por puro afán exhibicionista (…) Y no ha venido tampoco a traer simplemente un muestrario folklórico para deleite de los oídos porteños (…) La Tropilla de Huachi-Pampa (…) ha venido a llamar la atención de los porteños sobre el interior del país, hablándoles el lenguaje sencillo y emocional de la música. Su voz viene desde muy adentro de nuestra historia y está saturada de viejas tradiciones (…) En esta tarea, La Tropilla de Huachi-Pampa aporta su contribución modesta y sincera”.

Como se observa, Buenaventura reconoce que ellos se integran a un movimiento ya existente, pero a la vez afirma que aspira a conmover a un público que mayormente desconoce esa voz que “viene desde muy adentro de nuestra historia y está saturada de viejas tradiciones”. Y esa es la tarea que Dojorti/Luna hizo entre 1940 y 1946 desde la radio con su programa “El Fogón de los Arrieros”. Allí logró, mediante la dignidad literaria de sus libretos, la identificación plena de los oyentes y, sobre todo, un nivel de difusión de la música nativa a nivel nacional, e incluso a países hermanos, como no había ocurrido hasta entonces.

Carlos Semorile. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario