El Pensamiento de Buenaventura Luna

Eusebio de Jesús Dojorti, popularmente conocido como Buenaventura Luna, fue un destacado folklorista sanjuanino nacido en 1906 en Huaco y fallecido en 1955 en la ciudad de Buenos Aires. Pese a que éste es su perfil más conocido, su trayectoria pública tuvo muchas otras facetas: fue militante político, periodista, escritor costumbrista; creador, director y productor artístico de grupos de música nativa; libretista y animador de sus propios programas radiales; poeta, músico, letrista y recitador. En cada una de estas áreas puede rastrearse una rabiosa piedad política por el semejante, por el hombre y la mujer humildes del país argentino, por la Justicia Social. Este blog intentará dar cuenta de la originalidad y la riqueza que Dojorti/Luna desarrolló en su infatigable laborar en el ámbito de la Cultura Popular: una reflexión que puede enmarcarse dentro del Pensamiento Nacional pero también, y a la vez, un pensamiento propio. Un Pensamiento Dojortiano.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Un luminoso día de justicia


   El nombre de Buenaventura Luna es el apropiado para singularizar todavía más a Radio Nacional Jáchal, pues Eusebio Dojorti hizo muchísimo por rescatar y dignificar el valor de la palabra en cualquiera de sus posibles usos: la oralidad gauchesca, la oratoria política, la escritura en sus diversas vertientes desde el ensayo a la poesía, la de las glosas que servían de introducción a los temas de La Tropilla de Huachi-Pampa, las letras de sus canciones, los preciosos textos de sus diversos programas de radio, la de su propia voz llegando irradiada a las audiencias. Es emocionante, entonces, que obtenga este merecido reconocimiento de sus queridos paisanos jachalleros. Y que permanezcan hermanados su nombre con el de Jáchal.

 

Por Carlos Semorile.

sábado, 26 de agosto de 2023

Lo que viaja en el corazón de la palabra


    De entre las canciones, poemas y textos donde Eusebio Dojorti habla de su tierra, “El Molino de Huaco” aborda un asunto que nos parece medular. Luego de relatar los diferentes intercambios comerciales que allí se dan a lo largo del día, dice: “Cuando los rayos del sol besan la cruz del molino, la paisanada aguarda el turno de la muela entregada a pasatiempos diversos de fuerza y destreza (aunque…) los más prefieren el calor de los fogones, el mate a la ronda y los choclos al rescoldo”.

Enseguida señala que “Comienza entonces la verdadera vida social de pastores y troperos, hombres sabidos en la ciencia de la paciencia sin gritos ni lloros y de la mansedumbre siempre igual”. Y una vez presentada la situación que reúne y convoca a los personajes alrededor de los fogones, plantea una síntesis formidable: “Habla entonces, entre bandas inmensurables de silencio, la cultura”.

La “verdadera vida social” se inicia cuando, según Buenaventura, las huaqueñas y los huaqueños toman la palabra y, al tomarla, dan inicio a un fenómeno tan inconmensurable como el silencio mismo: la cultura.

Siguiéndolo a Luna, los relatos que los paisanos comienzan a escuchar a partir de ese momento crucial y mágico, están preñados de aquello que viaja en el corazón de la palabra: la memoria y la historia. En ese orden, porque no es la Historia de los libros sino la de “las cruces de los llanos” (como reza una antigua copla que él citaba a menudo), es decir la historia tal como la atesora la memoria popular.

Llegados a este punto, se impone reconocer que el pueblo de Huaco, a partir de la centralidad que mantuvo la figura y la obra de Dojorti/Luna para toda su comunidad, ha sostenido a lo largo del tiempo una práctica que siguió privilegiando la conjunción de la memoria y la historia en clave popular y, al mismo tiempo, como continuidad de ese tomar la palabra para no dejar de ser ellos mismos.

En la transmisión generacional de ese tesoro popular a través de la oralidad y de celebraciones conmemorativas cada 19 de enero y cada 29 de julio (fechas del natalicio y fallecimiento de Dojorti), las huaqueñas y los huaqueños han sabido ejercer aquello que por lo general se le pide a la Historia que brinde como enseñanza: una conexión con el pasado compartido como colectividad que se reconoce en una identidad que los singulariza y les permite sostener su propio entramado social.

Todo lo han hecho desde iniciativas surgidas en su seno y mantenidas al margen de cualquier apoyo oficial. Por ello sería un acto de estricta justicia que a Huaco se le reconociera su carácter de pueblo histórico, tanto por las razones que expone José Casas, como porque sus paisanas y paisanos tomaron la palabra y, en ella, el latido de su memoria y de su historia. 

 Por Carlos Semorile.

sábado, 27 de agosto de 2022

Zamba Triste - Gabo Miranda (Bolivia)

“¿Cómo voy a perdonar a mis lectores… si ya les he publicado todo?”

Por Carlos Semorile

 

Seguimos publicando fragmentos de los libros dedicados a Buenaventura Luna, con la idea de ver de qué modo fue considerado por algunos de sus contemporáneos. En este caso, la semblanza la tomamos de la primera biografía que las profesoras jachalleras Mercedes Gallardo Valdez y Elba Peluso de Grossi editaron en 1962, “Buenaventura Luna, mensaje de tierra adentro”. Nos interesa destacar lo que aquí dice Dojorti respecto de que su obra fue siendo publicada con mi firma o sin ella… con seudónimos diversos, en diarios y revistas”, e inclusive agrega “por radio, en fin”, de modo que habría que admitir que él consideraba que el fugaz tiempo de la radio era una manera de dar a conocer su pensamiento -no menos importante que las otras-, y que admite haber utilizado diversos seudónimos y no sólo el de Luna:   

 

“En una oportunidad un periodista lo entrevistó, y quizás con intencionada y noble actitud, le recordó que el poeta sanjuanino Antonio de la Torre había vaticinado en el Ateneo Lafinur de San Luis la inminencia de una gran novela regional, producida por un hombre joven, al que le asignaba verdadero talento de escritor; se refería a Buenaventura Luna. Y éste le respondió:

 

De la Torre es poeta, es un fuerte poeta… Pero me sobreestima porque es mi amigo y me quiere. Y agregó cachaciento: De la Torre no quiere creer que yo no tengo escrita ninguna novela costumbrista ni libro de ninguna laya. Y suele insistir en decirme que publique un volumen siquiera, porque se resiste a pensar que yo solamente escribo, cuando de una u otra manera se me ha creado la ineludible obligación de hacerlo. Quiero decir que todo lo que tengo escrito ya se ha publicado de un modo u otro, con mi firma o sin ella… con seudónimos diversos, en diarios y revistas, por radio, en fin. Y como disculpándose siguió: Siendo ello así, como lo es, bien pudiera yo parodiar a Rodrigo de Narváez. Ustedes tal vez no recuerden que cuando al fin se moría, de serena muerte, aquel glorioso guerrero de Isabel la Católica a quien apelativaron ‘El Bueno’, al preguntarle su confesor -como es de ritual- si perdonaba a sus enemigos, Rodrigo de Narváez se incorporó en el lecho de agonía y, a su vez, le preguntó cándidamente al confesor: ¿Cómo voy a perdonar a mis enemigos… si los he matado a todos?

 

Y con humildad e ironía agregó aún: ¿Cómo voy a perdonar a mis lectores… si ya les he publicado todo?”.


viernes, 29 de julio de 2022

De Eusebio Dojorti a Juan Pablo Maestre

(Foto: Valentina Parajó para Perfil)

Por Carlos Semorile

    Hoy 29 de julio, fecha del fallecimiento de Eusebio Dojorti/Buenaventura Luna en 1955, se inaugura en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra Identificaciones del pintor argentino Ernesto Deira (1928-1986), una serie de 7 obras cuya intención “era trazar una crónica sobre algunos de los acontecimientos más violentos sucedidos en el mundo desde los años 60: la pobreza en el Tercer Mundo, los procesos de descolonización, la invasión estadounidense a Vietnam y, en el caso de la Argentina, los primeros actos represivos que inauguraron la década del 70”.

 

Uno de los cuadros que pintó Deira está basado en la tapa de la revista “Así” del 22 de julio de 1971, en cuya portada apareció la imagen del cuerpo supliciado de Juan Pablo Maestre (hijo de Dojorti y de Olga Maestre), quien había sido secuestrado días atrás junto con su compañera y esposa Mirta Misetich, quien continúa desaparecida.

 

La serie "Identificaciones" -inusual en la obra de Ernesto Deira- fue exhibida en Buenos Aires a fines de 1971, y casi enseguida viajó a Chile, de donde pudo ser rescatada por su familia recién este año y luego de mucho batallar.

 

El cuadro inspirado en la imagen del cadáver de Juan Pablo Maestre es el que puede verse en la página del MNBA, y se completa con una versión de la "Lamentación sobre Cristo muerto" del italiano Andrea Mantegna (un pintor del Quattrocento), obra que para muchos tiene una asombrosa semejanza con la del cadáver del Che Guevara expuesto en la lavandería de Valle Grande.

 

Sea como fuere, el hecho es que los cuadros de Deira -y, entre ellos, la obra sobre Juan Pablo y el Cristo muerto- estuvieron en Chile al mismo tiempo que los Maestre nos exiliamos en el país hermano debido a la persecución de la dictadura de Lanusse.

 

Y que un 29 de julio vuelve a unir los nombres de Eusebio Dojorti y de su hijo Juan Pablo Maestre, del mismo modo en que ya están enlazados su pasión por la Palabra, su capacidad para convertirla en poesía y en canción, su rabiosa piedad política, y sus derroteros en las luchas sociales del pueblo al que pertenecían y siempre dentro del movimiento nacional y popular de las grandes mayorías argentinas.

  

https://www.bellasartes.gob.ar/exhibiciones/se-exhiben-en-el-bellas-artes-las-obras-de-ernesto-deira-restituidas-desde-chile/