Este escrito
viene a suplir una falta que es la del video que aquí se comenta y que, por
alguna razón que desconocemos, ya no es posible compartir desde Youtube en este
espacio de Blogger. Para quienes deseen verlo, está en el canal de Soledad
Pastorutti, lleva por nombre “Enamorada de tu sol. 30 pueblos: San Juan”, y es
el primero de un recorrido por 30 sitios significativos como “kilómetros cero”
de eso que aquí en nuestra tierra llamamos folklore, y que amamos con pasión.
Cuando La Sole
estuvo en Huaco el pasado 12 de agosto, dijo “Estoy recorriendo 30 lugares en el país con motivo de mis 30 años con
la música, y vinimos al kilómetro cero del folklore porque esta es la tierra de
Buenaventura Luna”. Y ofreció una parte de su poncho que fue recibida por
Cecilia Espejo, directora del Albergue escuela Dr. Federico Cantoni (¡cómo
siguen entrelazándose a lo largo del tiempo los nombres de Cantoni y Dojorti!).
La emoción está en los rostros de todos los presentes.
Lo
significativo de este enorme gesto de Soledad movilizó a la comunidad
jachallera y el Consejo Deliberante de Jáchal recogió el guante y, con el apoyo
del Centro Cultural Jáchal – La Montaña, declaró a Huaco (tierra natal del
Poeta) como “Kilómetro Cero del Folklore Nacional”. ¿Pasará algo semejante en
las 29 localidades restantes que visitará La Sole? Ojalá que sí, porque
refutaría la peregrina idea de “las comunidades imaginarias” del muy
promocionado Benedict Anderson.
No todo es un
invento de los estados por fortalecer las identidades nacionales, ni hay manera
de que dichos proyectos, por muy deliberados y persistentes que hayan sido,
pudiesen germinar en un suelo que no tuviese una larga y fecunda memoria de
historia y luchas compartidas. Pero para qué ir más lejos, si el propio Luna lo
escribió mucho años antes que Anderson y, desde luego, tantísimo mejor:
“…la patria, en el gaucho, no fue una noción
peregrina -aventable o substituible por intelectual o forastera. La patria, en
el gaucho, fue un sentimiento, previo al grito y al acto revolucionario de su
gesta romancesca. Un sentimiento que ascendió desde las raíces más hondas de la
raza y de la tierra, hasta hacerse luz votiva, fuego sagrado en la fragua
heroica de su corazón. Y es necesario agregar que aquel sentimiento generoso y
creador de la patria, germinó en el gaucho sin poderse discernir jamás de otra
urgente vocación indisoluble: la de la libertad, que le llegaba como la más
fuerte imposición indígena del paisaje y cuyo hábito fortaleció en la limpia
soledad horizontal de las llanuras, en el ejercicio de sus correrías largas y
albedriosas como los vientos de la pampa”.
Si insistimos
en este punto, en vez de –como prometimos- comentar el video, es porque no hay
nada que perturbe más a los desorbitados poderes que hoy amenazan a las
poblaciones del mundo entero que la realidad concreta y palpable de las
comunidades humanas organizadas en defensa de lo que “ha costado siglos y milenios de sangre y lágrimas elaborar, pero que
enseñan y ayudan al hombre a vivir sobre la tierra como la gente y no como
lobos carniceros” (sí, de nuevo la pluma de Dojorti).
Y es lo que
también vemos y escuchamos en el video, ya desde su inicio cuando suena la
preciosa “Jáchal en Noviembre”, del recordado y extrañado Chango Huaqueño, zamba
que celebra el retorno de la Fiesta Jachallera de la Tradición y que Soledad
explica desde el anfiteatro natural en que la misma se celebra cada año desde
hace 65 años.
Hay comunidad
en el encuentro con la amorosa Susana Castro, quien no sólo canta los versos
que tanto emocionaban a Blanca Carrizo (la destinataria de “Pampa del Chañar”),
sino que además se aparece con unas tortillas jachalleras y unas semitas que
las artistas terminan compartiendo con unos changuitos testigos de la juntada.
(En la continuidad del video, Soledad menciona algunos de los temas
emblemáticos de Dojorti/Luna: ya subiremos el listado completo).
También hubo
comunidad en el encuentro con Giselle Aldeco y los Illanes (Guiillermo “Goku” y
Carlos) en la casa de su amigo y admirador Hugo De Bernardo. Antes de compartir
la mesa, cantaron dos joyas (San Juan por mi sangre” de Ernesto Villavicencio,
y “Corazón” de Saúl Quiroga), y recordaron a dos mujeres en cuyas voces vibraron
los melodiosos ritmos sanjuaninos: Viviana Castro y Claudia Pirán.
Hacemos un
pequeño salto y vemos las columnas gauchas yendo a venerar a La Difunta Correa,
y dan ganas de preguntarle a Anderson dónde estuvo el Estado a la hora del
milagro y de la fe popular irredenta.
Para
finalizar, algunos agradecimientos indispensables. En primer lugar, un abrazo
fraternal a Diego Vázquez Comisarenco por todo lo que puso de sí para que este
video nos tocase el alma. Otro agradecido abrazo a la memoria de Carlos Vega
Pereda, uno de los mejores y más leales amigos de Buenaventura, responsable de
que hoy podamos escucharlo recitando su poema “El Fogón de los Arrieros”
gracias a que compartió esa y otras grabaciones caseras con su amigo José María
“Marucho” Maestre, el mayor de los hijos varones de Dojorti. Y un cariño muy
especial a Soledad por la delicada ternura de ese ramito de flores silvestres
que depositó, a nombre del canto nativo, en la tumba de Luna.
Y para
Eusebio, la gratitud de siempre y por las razones de siempre, más la de haberle
cantado a la comunidad real de paisanas y paisanos que supieron forjarse un
destino emancipatorio que vive en la memoria de sus luchas y en ese formidable
acervo cultural que llamamos folklore.
Carlos Semorile.