Esta foto suya resume una actitud
reflexiva ante la vida, la que tuvo desde muy joven, la que mamó de los
arrieros y gauchos que alrededor del fogón compartían sus antiguos saberes
sobre "cosas trashumantes" porque entre "bandas inmensurables de
silencio habla la cultura", y porque además intuían que ellos, en las
estribaciones cordilleranas que unen a los pueblos de distintas patrias chicas con un
destino común, eran "los últimos gauchos" poco antes del ser el
proletariado pujante de una nación que aspiró -y aspira- a que todo sea nuestro
bajo este cielo y sobre este suelo bendito del país argentino.
Lo demás, como
solía decir el propio Eusebio, es "puro ripio"...
Y como tal
pasará, para que volvamos a sentir la dicha inmensa de sabernos dignos hijos de
unas tolderías y de unos gauchos que lo dejaron todo en la patriada de
construir una nación justa, independiente y soberana, porque "la tradición
es la transmisión del fuego, y no la adoración de las cenizas". Y lo
demás, lo demás es puro ripio.
Por Carlos Semorile.

No hay comentarios:
Publicar un comentario