El Pensamiento de Buenaventura Luna

Eusebio de Jesús Dojorti, popularmente conocido como Buenaventura Luna, fue un destacado folklorista sanjuanino nacido en 1906 en Huaco y fallecido en 1955 en la ciudad de Buenos Aires. Pese a que éste es su perfil más conocido, su trayectoria pública tuvo muchas otras facetas: fue militante político, periodista, escritor costumbrista; creador, director y productor artístico de grupos de música nativa; libretista y animador de sus propios programas radiales; poeta, músico, letrista y recitador. En cada una de estas áreas puede rastrearse una rabiosa piedad política por el semejante, por el hombre y la mujer humildes del país argentino, por la Justicia Social. Este blog intentará dar cuenta de la originalidad y la riqueza que Dojorti/Luna desarrolló en su infatigable laborar en el ámbito de la Cultura Popular: una reflexión que puede enmarcarse dentro del Pensamiento Nacional pero también, y a la vez, un pensamiento propio. Un Pensamiento Dojortiano.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

A5



Hace casi un año y medio terminamos un trabajo que a José Casas, a Cristian Mallea y a un servidor, nos llena de orgullo. Se trata de “Huaco, la tierra que yo más amo”, un libro homenaje a Buenaventura Luna y a la tierra que lo vio nacer. Durante cuatro años trabajamos duro reuniendo materiales, articulando ideas, escribiendo capítulos y dibujando una historieta que cuenta un episodio de la vida de Luna.

Según mis cuentas (y en lo que digo de aquí en más quedan deslindados Casas y Mallea), el libro estaba en condiciones de ser editado en 2016, coincidiendo con el 110 aniversario del natalicio de Eusebio Dojorti. Pero se ve que los responsables de las respectivas áreas de cultura estuvieron reponiéndose del ramalazo del “cambio”, cual si se tratase del Terremoto del ´44, y la cosa quedó en nada.

Perdido por perdido, pensamos que éste podría ser el año, y confiamos. Pusimos una fecha para nada imposible –noviembre, mes de la Tradición-, y durante meses y meses nos dedicamos a resolver cada una de las muchas dificultades que nos fueron presentando los encargados de editar el libro. Cualquiera que haya pasado por el noble oficio de imprentero sabe que todo es “para ayer”, y así y todo respondimos con solvencia y siempre “para anteayer”. Pero no alcanzó.

Ayer, cuando el libro estaba a punto de entrar a imprenta, nos desayunamos con un súbito, extravagante e inconsulto cambio de formato. De buenas a primeras, a menos de una semana de viajar para la presentación, nos encontramos con un insólito “A5” que hubiese desdibujado el laborioso diseño original y que nos obligó a parar las rotativas para no terminar editando una chapuza. Increíble. ¿no?

Bueno, no tanto. Lo malo de tener memoria es que, a veces, los recuerdos se imponen, más allá de la voluntad de quien evoca. En mi caso, se me dio por recordar algunas escenas vividas con secretari@s de cultura –municipales, provinciales y nacionales- llen@s “de ideas e iniciativas”, pero tod@s con alguna vocación oculta pero prepotente para el sainete. Habrá quien diga que por algo se empieza, pero…

Pero así no vamos a ninguna parte. No alcanza con repartir tarjetas a diestra y siniestra, si después no se responden los llamados o no se contestan los correos electrónicos. No sirve invitar a alguien si luego se lo destrata, o si se pretende impedir un viaje cultural porque se sale de la “jurisdicción”. Las promesas incumplidas no sólo no suman, sino que restan, y las declaraciones “de interés” sirven si el libro está editado.

Evidentemente, hablamos lenguajes distintos. Es como aquel secretario de cultura que me dijo que no dejara de llamarlo y, cuando lo hice, me pidió que lo contactara “en cinco” porque debía salir de raje a comprar cigarrillos. Debe fumar una marca muy exótica porque nunca más me atendió. Nadie les pide que hagan el laburo de uno. Sólo se les ruega que no lo entorpezcan. Unos elaboramos materiales culturales, los otros juegan a la batalla naval. En este caso, A5 significa “hundido”.

Por Carlos Semorile.

viernes, 26 de mayo de 2017

Canto a Hebe



Ayer nos dejó Hebe Almeida de Gargiulo. Lúcida, batalladora, llena de proyectos, dueña de un exquisito sentido del humor, reflexiva, frontal, cariñosa, bien criolla, eternamente sabia y joven. De los momentos compartidos, rescato sus gestos de cobijo y de amparo, un precioso agasajo pleno de guitarras, poesías y canciones, y la aventura de haber entrevistado a doña Blanca Carrizo en Pampa del Chañar, junto con José Casas. Fue un privilegio conocerte, Hebe querida. Me dejaste tu amorosa apelación a la fe y, desde ese credo cristiano, elevo una plegaria para que puedas abrazar a tu amado Pablo.

Carlos Semorile.